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Diario · Liderazgo

Liderar en la incertidumbre: cómo dirigir cuando nadie puede darte las probabilidades

Liderar en la incertidumbre es dirigir cuando no se puede calcular con fiabilidad qué va a pasar. Pide una actitud distinta a la de gestionar riesgos: planificar con escenarios y no con una sola previsión, mantener reversibles los compromisos que se puedan, contar al equipo y al consejo lo que sabes y lo que no, y cuidar tu propio estado, porque en entornos volátiles la serenidad del líder es de las pocas cosas con las que la organización puede contar.

Por Juan Pablo Ochoa Vivanco · · 7 min de lectura

Riesgo e incertidumbre no son el mismo problema

En 1921 el economista Frank Knight hizo una distinción que sigue siendo el mejor punto de partida. Hay riesgo cuando conoces los resultados posibles y puedes asignarles probabilidades: un seguro, un mercado que entiendes bien, una operación que se repite. Hay incertidumbre cuando no puedes estimar esas probabilidades, y a veces ni siquiera enumerar los resultados: una tecnología nueva, un cambio regulatorio, una guerra, un competidor que nadie vio venir.

Casi todas las herramientas de gestión se diseñaron para el riesgo. Presupuestos, previsiones y planes de negocio dan por hecho que el futuro se parecerá más o menos al pasado. Cuando eso deja de cumplirse, las herramientas siguen escupiendo cifras exactas, y esa exactitud se convierte en una trampa. Quien trata la incertidumbre como si fuera riesgo suele hacer una de dos cosas: apostarlo todo a una previsión o esperar unos datos que no van a llegar.

La pregunta útil no es «¿qué va a pasar?», sino «¿cómo seguimos siendo capaces de actuar bien pase lo que pase entre varias opciones posibles?».

Liderazgo en entornos volátiles: escenarios antes que previsiones

La planificación por escenarios se dio a conocer en Shell en los años setenta. Pierre Wack y su equipo la usaron para preparar a los directivos de la compañía ante crisis del petróleo que la mayoría de las previsiones descartaban. El objetivo nunca fue adivinar el futuro, sino cambiar lo que los directivos estaban preparados para ver.

Una versión sencilla para el comité

  • Identifica las dos o tres fuerzas que más cambiarían tu negocio y que no puedes controlar.
  • Combínalas en tres o cuatro futuros verosímiles, cada uno con un nombre corto y fácil de recordar.
  • Para cada uno, pregúntate qué lamentarías no haber hecho hoy.
  • Define las señales tempranas que te indicarían que un escenario gana peso.
  • Acuerda de antemano qué haréis cuando esas señales aparezcan.

Los dos últimos pasos son los que más cuentan. Convierten una sensación difusa de amenaza en una lista de indicadores y permiten que el equipo reaccione a datos y no a su estado de ánimo.

Compromisos reversibles e irreversibles

En la incertidumbre, la cualidad más valiosa de una decisión es poder deshacerla. Jeff Bezos popularizó en sus cartas a los accionistas de Amazon la imagen de las puertas de una sola dirección y las de doble sentido: casi todas las decisiones tienen vuelta atrás, unas pocas no, y las organizaciones se meten en líos cuando tratan las dos igual.

La disciplina del líder consiste en clasificar pronto los compromisos. Ve rápido en lo que es barato de revertir y úsalo para comprar información. Frena a propósito en lo que ata capital, personas o reputación durante años. Y si la gran apuesta es inevitable, busca cómo trocearla: pilotos, opciones, cláusulas de salida, alianzas antes que adquisiciones.

Aquí es donde la inteligencia intuitiva estratégica, como la llama el instituto, se vuelve práctica. Un directivo con experiencia suele intuir un cambio antes de que los datos lo confirmen. Lo sensato es usar esa intuición para hacer apuestas pequeñas y reversibles que la pongan a prueba, no para jugarse la empresa.

Cómo comunicar cuando no tienes certezas

El impulso natural en momentos inciertos es callar hasta tener respuestas. El equipo interpreta ese silencio como una mala noticia. Lo que la gente necesita no es certeza, que no puedes darle, sino una idea clara de qué se sabe, qué no y cómo se van a tomar las decisiones.

Con el equipo

  • Cuenta lo que sabes, lo que todavía no sabes y cuándo esperas saber más.
  • Explica la intención detrás del plan para que la gente pueda adaptarlo si cambian los detalles. En el ámbito militar se llama desde hace mucho «intención del mando».
  • Di qué no va a cambiar pase lo que pase: valores, prioridades, cómo se va a tratar a las personas.
  • Mantén un ritmo fijo de actualizaciones, aunque haya poco nuevo que contar.

Con el consejo

Un consejo soporta mejor la incertidumbre que las sorpresas. Llévale los escenarios, las señales que vigilas y los umbrales que habéis acordado antes de que los números obliguen a tener la conversación. Pregunta abiertamente qué decisiones quiere ver y cuáles deja en manos de la dirección. Un consejo que entiende tu mapa respaldará mucho más fácilmente un cambio de rumbo cuando haga falta.

Tu estado como líder también es estrategia

La incertidumbre sale cara a nivel fisiológico. La revisión de Amy Arnsten (2009) muestra que el estrés agudo debilita la corteza prefrontal, que sostiene el pensamiento flexible, y desplaza el control hacia respuestas más automáticas. Con una ambigüedad prolongada, muchos directivos se vuelven más rígidos justo cuando necesitarían adaptarse.

Además, el estado se contagia. La psicología lo llama contagio emocional: las personas captan e imitan el tono emocional de quienes las rodean, y en una empresa a quien más se observa es al líder. Un consejero delegado visiblemente angustiado pone nerviosa a toda la organización. Uno sereno, que reconoce lo que no se sabe, le da permiso al equipo para pensar en lugar de ponerse a la defensiva.

La serenidad se entrena. Dormir con regularidad, evitar reuniones encadenadas los días difíciles y respirar despacio, en torno a seis respiraciones por minuto, algo con evidencia moderada para mejorar la regulación del estrés, ayudan a conservar el criterio cuando menos claro está el panorama.

Cómo trabaja Cosmic Wolf Institute el liderazgo en la incertidumbre

El instituto parte de una idea: la calidad de una decisión depende del estado desde el que se toma. Su pilar Somatic Sovereignty entrena la regulación fisiológica con respiración, variabilidad de la frecuencia cardiaca y tono vagal, para que la ambigüedad no empuje al líder a un modo estrecho y defensivo.

Sobre esa base desarrolla lo que llama inteligencia intuitiva estratégica: la capacidad de anticiparte en entornos de alta volatilidad. En lenguaje de empresa, leer trayectorias además de datos y saber cuándo una corazonada merece una prueba pequeña. Su pilar Alpha Strategy lleva esa misma calma a la sala del consejo y a la negociación. Son marcos propios del instituto, que se enseñan como entrenamiento y no como tratamiento clínico.

Si tienes delante una decisión incierta concreta, la sesión privada 1 a 1 con Juan Pablo Ochoa Vivanco por Google Meet sirve para ordenar los escenarios y preparar la conversación con el consejo antes de que llegue.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre riesgo e incertidumbre?

Hay riesgo cuando conoces los resultados posibles y puedes estimar sus probabilidades, así que puedes medirlo y gestionarlo. Hay incertidumbre, en el sentido de Frank Knight, cuando no puedes estimar esas probabilidades y quizá ni siquiera conoces todos los resultados. El riesgo se gestiona con análisis; la incertidumbre, con escenarios, compromisos reversibles y una comunicación clara.

¿Cómo se lidera a un equipo en tiempos de incertidumbre?

Siendo claro sobre lo que sabes y lo que no, explicando la intención del plan para que la gente pueda adaptarlo, diciendo qué no va a cambiar y manteniendo un ritmo estable de actualizaciones. Las personas llevan mucho mejor la incertidumbre que el silencio, y un líder sereno ayuda a que el equipo siga pensando con claridad.

¿Cómo debe un CEO comunicar la incertidumbre al consejo?

Pronto y con estructura. Comparte los escenarios con los que trabajas, las señales que vigilas y los umbrales que te harían cambiar de rumbo. Acordad qué decisiones quiere tomar el consejo y cuáles se quedan en la dirección. Los consejos suelen llevar bien la incertidumbre cuando han visto el mapa; lo que rompe la confianza es la sorpresa.

¿Qué habilidades necesita un líder en entornos volátiles?

Pensar en escenarios, distinguir las decisiones reversibles de las que no lo son, comunicar con honestidad sin tener certezas y mantener la calma bajo presión. La intuición entrenada ayuda, siempre que se ponga a prueba con apuestas pequeñas antes de las grandes. La regulación fisiológica también cuenta, porque el estrés estrecha el pensamiento justo cuando más flexibilidad hace falta.

Este artículo es divulgativo y no sustituye el consejo de un médico.

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